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lunes, 11 de enero de 2010

AGOSTO SE ROBO AGOSTO

SONAJERO

Agosto se robó agosto


Grisbel Medina - 1/7/2010

Hay un chiste agrio que da cuenta de que el calendario del 2010 empezó con once meses porque Agosto no aparece. La alusión al “Enrique Blanco” de la década salta de boca en boca y suplantó las charlas de amantes amorosos. Ahora, en vez de nuestra cháchara, hablamos del Figueroa Agosto que escapó a una condena de 209 años en Puerto Rico, comía en el famoso lugar donde ministros del Gobierno mantienen despachos paralelos y se esfumó en una calle concurrida, a los ojos de todos.

Está claro que el caquito de rigola de Agosto paga costosas corazas y alimenta muy bien los hambrientos buldogs que le custodian.

Este hombre que no se ve tan mal, ha salido menos en la prensa que las mujeres dizque de su entorno. Las dos mosqueteras Sobeyda Féliz Morel y la rubia Mary Peláez, supuestas testaferras de Figueroa Agosto, han sido las más vistas y mencionadas que el dueño del multimillonario negocio-circo. Juegan a que es más conveniente reducir la “cosa” a que ellas eran gorriones de la buena vida y caramelo morboso del famoso video. ¿Son ellas las únicas responsables? ¿O las que conviene identificar?

Cada capítulo de lo poco ventilado del novelón Agosto-Sobeida-Mary-Coroneles salpica estamentos implacables cuando se trata de tratar infelices. Hay que ver con la prepotencia y la comparonería que caminan, ordenan y se imponen militares y policías de alto rango. Ellos, los uniformados del temor, son las monas que bailan lambada en los decomisos millonarios, drogas, lavado de activos, fugas, placas oficiales y asesinatos.

En esta historia hay un caballero encorbatado muy dado a opinar rápido, a soltar lo que sea. Es el fiscal del Distrito, Alejandro Moscoso Segarra, quien engavetó la mesura y botó la miel de la prudencia. El hombre no desaprovecha micrófonos y donde quiera suelta prendas. Ahora sin el mínimo recato y sin pruebas (¿conocerá la utilidad de la linguística forense?) ha dicho “que la mayoría de las personas interrogadas y que conocen la voz de José D. Figueroa Agosto han confirmado que la llamada hecha al programa ‘El gobierno de la mañana’ corresponde a la del fugitivo”. Además “más de cinco personas que compartieron con Agosto le han asegurado a la comisión investigadora que la llamada que éste hizo al programa verdaderamente corresponde a su voz”. Ajá, y aparte de identificarlo, ¿qué dirán de Agosto esos que chuparon con él, el lujo de la impunidad? ¿Y por qué querrá ese hombre hablar a un programa de radio?

Bueeeeeno, mucha tela de raya y Gobierno que cortar definitivamente. Mientras tanto, chequea el documental “Un millón por Sobeida”, del ingenioso José María Cabral.

Grisbel
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AGOSTO SE ROBO AGOSTO

SONAJERO

Agosto se robó agosto


Grisbel Medina - 1/7/2010

Hay un chiste agrio que da cuenta de que el calendario del 2010 empezó con once meses porque Agosto no aparece. La alusión al “Enrique Blanco” de la década salta de boca en boca y suplantó las charlas de amantes amorosos. Ahora, en vez de nuestra cháchara, hablamos del Figueroa Agosto que escapó a una condena de 209 años en Puerto Rico, comía en el famoso lugar donde ministros del Gobierno mantienen despachos paralelos y se esfumó en una calle concurrida, a los ojos de todos.

Está claro que el caquito de rigola de Agosto paga costosas corazas y alimenta muy bien los hambrientos buldogs que le custodian.

Este hombre que no se ve tan mal, ha salido menos en la prensa que las mujeres dizque de su entorno. Las dos mosqueteras Sobeyda Féliz Morel y la rubia Mary Peláez, supuestas testaferras de Figueroa Agosto, han sido las más vistas y mencionadas que el dueño del multimillonario negocio-circo. Juegan a que es más conveniente reducir la “cosa” a que ellas eran gorriones de la buena vida y caramelo morboso del famoso video. ¿Son ellas las únicas responsables? ¿O las que conviene identificar?

Cada capítulo de lo poco ventilado del novelón Agosto-Sobeida-Mary-Coroneles salpica estamentos implacables cuando se trata de tratar infelices. Hay que ver con la prepotencia y la comparonería que caminan, ordenan y se imponen militares y policías de alto rango. Ellos, los uniformados del temor, son las monas que bailan lambada en los decomisos millonarios, drogas, lavado de activos, fugas, placas oficiales y asesinatos.

En esta historia hay un caballero encorbatado muy dado a opinar rápido, a soltar lo que sea. Es el fiscal del Distrito, Alejandro Moscoso Segarra, quien engavetó la mesura y botó la miel de la prudencia. El hombre no desaprovecha micrófonos y donde quiera suelta prendas. Ahora sin el mínimo recato y sin pruebas (¿conocerá la utilidad de la linguística forense?) ha dicho “que la mayoría de las personas interrogadas y que conocen la voz de José D. Figueroa Agosto han confirmado que la llamada hecha al programa ‘El gobierno de la mañana’ corresponde a la del fugitivo”. Además “más de cinco personas que compartieron con Agosto le han asegurado a la comisión investigadora que la llamada que éste hizo al programa verdaderamente corresponde a su voz”. Ajá, y aparte de identificarlo, ¿qué dirán de Agosto esos que chuparon con él, el lujo de la impunidad? ¿Y por qué querrá ese hombre hablar a un programa de radio?

Bueeeeeno, mucha tela de raya y Gobierno que cortar definitivamente. Mientras tanto, chequea el documental “Un millón por Sobeida”, del ingenioso José María Cabral.

Grisbel